El Colegio de Nuestro Señor Lucifer se niega a retirar los crucifijos invertidos de las aulas
«Forman parte de la esencia de nuestro colegio», declaró el director durante la misa negra de las doce

Don Emilio Pacheco, director del colegio satánico, está muy preocupado por el asunto. «De natural, soy una persona alegre.»
La guerra de los crucifijos no sólo abre heridas en la comunidad cristiana. «Pretenden despojarnos de todos los símbolos de nuestra fundación», protestó Emilio Pacheco, (a) Blacksoul Raven, director del C. E. Nuestro Señor Lucifer, la primera institución religiosa gótico-satánica dedicada a la enseñanza de primaria y ESO, en las afueras de Alpedrete, provincia de Soria. El colegio alberga en cada aula un crucifijo invertido en el centro de un pequeño altar con velas que los niños se encargan de mantener encendidas. «¡Y suerte que la sentencia no dice nada de los pentagramas!», comenta el director.
En el Nuestro Señor Lucifer —centro privado concertado con la red de escuelas públicas de Castilla y León— defienden el derecho a una formación mental y espiritual basada en la ambigüedad moral, el existencialismo y el apocalipsis. Sus alumnos visten de negro, llevan sombra de ojos, se blanquean el rostro con talco y lucen cicatrices en las muñecas. Muchos llevan signos paganos. La mascota del centro es un macho cabrío. «No nos harán renunciar a los símbolos por un tema de corrección política», determinó el consejo escolar, que planea asistir a la manifestación masiva del viernes, convocada por varias asociaciones de padres y profesores. Estos ya han afirmado que “ni de coña nos vamos a manifestar junto a esos monstruos”. Se prevé un ambiente tenso en las jornadas de protesta.