Vampiros protestan por el estreno de 'Crepúsculo'
«Somos criaturas de la noche, no bujarras»
La fiebre vampírica llega a España, tras su brutal expansión por Estados Unidos. Crepúsculo, primera entrega de lo que promete ser una laaarga saga de películas para adolescentes de aire neogótico, se estrena hoy entre vastas marejadas de fans y marejadillas de detractores. A estos últimos pertenece el colectivo Vampiros Unidos Geyper, que cortó ayer la calle Arenal de Madrid en una manifestación que no advirtió nadie, por ser a las tres de la mañana. «Ya sé que no era la mejor hora», declara su portavoz, Fulgencio Martínez, «pero es que el sol nos sienta mal. Los vampiros somos así, discretos».
Los vampiros denuncian que películas como Crepúsculo dañan su imagen pública. «Tampoco pedimos que a nuestro paso ladren los perros y muera el ganado, pero joder, es que nos plantamos delante de una doncella, y en vez de gritar, nos piden que les firmemos las bragas».
En efecto, el fenómeno fan ha causado estragos. Un vampiro de trescientos años dice haber perdido la intimidad: «Vienen niñatos emos de esos a mi casa, con sus bolsos de Emily the Strange, a hacerse los enrollados. Incluso me agregan al Facebook, ¡y yo no les conozco!» Lamentablemente, el márketing ha convertido los vampiros en un icono teen, especialmente popular entre chicas que van de inadaptadas —y no son más borregas porque no entrenan— y chicos que no son muy chicos. «Cuando la tontería esa de Buffy cazavampiros, ya empezamos a notarlo», afirma Martínez. «Pero es que lo de Crepúsculo no tiene nombre. Cada vez nos pintan más guapos, más afectados y más moñas. ¡Un poco de respeto!»
