Para intentar salir en la felicitación navideña de los Reyes
Marichalar se disfrazó de niño

¿Cómo puede un tío alto plegarse sobre sí mismo hasta reducir su tamaño al de un niño con chepa? La respuesta es: con práctica. Jaime de Marichalar ansiaba volver a aparecer en esos christmas reales que le alegran a uno las fiestas y, sabiendo que este año los protagonistas serían los niños, se puso manos a la obra. Impresionado por los cortonsionistas del Cirque du Soleil, Marichalar entrenó durante tres meses hasta conseguir una figura de un metro y veinte centímetros con la que pudiera caminar con cierta normalidad. Luego se sometió a una sesión de maquillaje que le dio el aspecto de su hijo Felipe, el mayor de los dos que tiene con Elena. Pero no funcionó.
Jaime de Marichalar se presentó a la sesión fotográfica de los nietos de los Reyes, dejando encerrado a su hijo con cuatro bolsas de quicos. Todo iba bien, Jaime sonreía ante el flash abrazado a su hija Victoria. Todo iba bien hasta que el fotográfo se fijó en la anómala forma del contorsionado polizón y dijo «a ver Felipito… ¿cómo disimulamos esa jorobita? ¿Le pedimos a tu yaya que use el Photoshop?». Don Jaime se echó a llorar y el resto fue cosa de los servicios de seguridad de la Casa Real. Felipe se comió las cuatro bolsas de quicos y los días siguientes necesitó ingerir mucha fibra.