Los disgustos vienen de dos en dos
¡El juez Calamita era adoptado!
El mismo día en que le inhabilitan por discriminar a una lesbiana, el magistrado descubre que su madre era un hombre
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Ya es verdad el dicho de que las desgracias nunca vienen solas y a ti te encontré en la calle. Y en el caso del juez Fernando Ferrín Calamita, sobre todo lo último. Esta mañana, el Tribunal Superior de Justicia, que le juzgaba por «retrasar de forma maliciosa la adopción de una menor solicitada por la compañera sentimental de la madre biológica», según la edición web de La Vanguardia, imponía dos años de inhabilitación al magistrado murciano, quien llegó a comparar los hijos adoptados por parejas homosexuales con «cobayas» (información también cubierta por eljueves.es). Y este mediodía, apenas unas horas después, Calamita ha escuchado la confesión de su familia: él mismo es adoptado y sus padres son, valga el juego de palabras, sus dos padres.
Los señores Ferrín y Calamita, una pareja de homosexuales octogenarios, no salieron del armario cuando eran jóvenes «porque afuera hacía mal tiempo, para entendernos», y tampoco más tarde «por no dar un disgusto al niño». En efecto, Fernando ha ignorado toda su vida que su madre es en realidad un hombre, y ni por un momento sospechó que su segundo apellido, Calamita, viene de “Juanita Calamidad”, nombre artístico de su madre cuando trabajaba en las varietés. La pareja ha decidido romper su silencio hoy «porque era hora de demostrarle a Nandito que un niño adoptado por dos personas del mismo sexo crece sano como el que más y puede llegar a hacer carrera». Respecto a la inhabilitación de su hijo, matizan: «Vale, igual ha salido un poco cortito y más bien carca, pero eso serán los genes, que quieren hacerse ver. Como padres, hicimos un buen trabajo: bien que llegó a juez, ¿no?»