Supera esto, Dan Brown
Jesucristo estaba casado... ¡con Judas Iscariote!

Las relecturas provocadoras de los evangelios, como las que vertebran la novela El código Da Vinci, suscitan al mismo tiempo el debate teológico de una revelación de San Agustín y el cotilleo viperino de un número del Cuore. Por lo tanto, las chismosas de peluquería y los doctores de la Pontificia de Salamanca están de enhorabuena, porque un nuevo documento bíblico ha sido exhumado para agitar el gallinero filosófico-cardiovascular.
Atentos todos: Jesucristo era homosexual. Judas Iscariote era su pareja. Se casaron durante una escapada a Atenas, que eran la polis gay-friendly de la época, mediante un rito pagano. Y habían adoptado a un niño ibero llamado Kostras. (Ahora se lleva adaptar niños del Congo, pero en aquella época lo exótico eran los iberos.)
Y aún hay más: la traición de Judas no fue más una venganza por un caso de cuernos.
Todos estos despropósitos, y más que nos callamos (y no nos tiréis de la lengua), se cuentan en un manuscrito hallado en Palestina, donde ha permanecido oculto en un nicho los últimos dos milenios, hasta que, irónicamente, un bombardeo israelí derruyó el túmulo que lo contenía (y el bloque de apartamentos construido encima, ya de paso). La prueba del carbono 14 —efectuada por los mismos palestinos con la ayuda de un Quimicefa, hasta por distraer el tiempo entre bomba y bomba— indica que fue escrito en el año 40 de nuestra era, en un oscuro dialecto del arameo. Historiadores que pasaban por allí ya lo han bautizado como “El evangelio de María Magdalena”.
«Es un texto muy íntimo, centrado casi exclusivamente en la biografía de su propia autora, apareciendo Jesucristo como un personaje secundario», afirma el doctor Amahammal, vendedor de calabazas e historiador en sus ratos libres. «Concretamente, nos revela que Jesús no era el amante de Magdalena, sino su confidente, su amigo gay, el que la acompañaba de compras y aplacaba sus llantos cada vez que un tío la utilizaba.» También habla del matrimonio entre Cristo y Judas y detalla la decoración del pisito que compartían en Nazaret. Sobre lo de los cuernos, Amahammal cree que la noticia no contradice al personaje de Jesús que todos conocemos: «Sabemos que era una fuente de amor incombustible; ¿cómo iba a verterlo todo en la misma casa?»
El Vaticano, como era de esperar, se niega siquiera a considerar este escandaloso giro en la Historia Sagrada: «¡Por el amor de Dios, ese documento es más falso que un billete de veintitrés mil euros! ¡Lo pergeñaron los palestinos, por joder, a ver si se cargan el Nuevo Testamento y el Antiguo de propina y hunden Israel desde dentro! ¡Pero si está escrito en Comic Sans, coño!» Y nosotros, desde El Jueves, respondemos: «Tienen ustedes razón, por una vez. Es una chorrada. Pero vende mucho.»