Más problemas para el gremio de la construcción, por culpa del frío y la nieve
El temporal elimina algunos de los “piropos” más tradicionales del español profundo
Al no verse minifaldas, escotes y tops por las calles, los obreros no saben qué hacer y qué decir

Son muchas las historias de ciudadanos atrapados en las carreteras, en sus casas o en los aeropuertos; pero encontramos otras historias más tristes, la perdida de alguno de los piropos españoles. El 112 registró la pasada noche la historia de
Pedro, un ciudadano malagueño que había recibido un fuerte golpe en la cabeza. La agresora fue Dolores, de abundante pecho: “Cuando el tipo se me acercó y me dijo que hacía un calor que tetorras, comprendí a la perfección su verdadera intención ¡Estábamos a 4º bajo cero!”
El caso contrario lo encontramos con Paco, su agresión debida al temporal llegó con por una causa bien diferente: “Cuando me acerqué a la dama le ofrecí mi pañuelo explicándole que la veía muy mojada”. Este primer acercamiento le costó a Paco la primera bofetada en la mejilla derecha, no contento con la reacción prosiguió en su empeño: “Al verla tan ofendida por mi atrevimiento, la guiñe un ojo y le dije que no me podía negar que estaba chorreando”. Esta segunda frase es la que consiguió que Paco ingresara en el hospital.
Advertimos que el temporal se seguirá prolongando.