Otro triunfo de la comunidad afroamericana
Un negro, elegido líder de Ku Klux Klan

Tras ver cumplida la utopía de un presidente negro en la Casa Blanca, la comunidad afroamericana de EEUU se lanza a por nuevas posiciones en la esfera de poder, nunca tan influyentes como la de Obama, pero de intensa carga simbólica. En esta carrera, el paso de gigante lo dio ayer Julius Sapphiro, vecino de Kingsport, Tennessee, que ayer fue ordenado mago imperial de la secreta fraternidad del Ku Klux Klan, según revela el primer comunicado de prensa emitido jamás por la organización.
«No tiene nada de extraño», dijo Dick McRetarded, otro de los candidatos al liderazgo, aceptando su derrota. «El klan se basa en la supremacía de los mejores; Sapphiro propuso una competición intelectual. Después de enfrentarnos en una partida de Brain training, donde todos los veteranos del klan obtuvimos puntuación negativa, Sapphiro se convirtió en nuestro líder.» «Cuando el día de la investidura se quitó la capucha y reveló que era un sucio negro, nos pusimos de los nervios», dice Cletus O’Bastard, otro militante; «pero cuando íbamos a lincharle, se puso la capucha otra vez y nos calmamos todos de golpe.»
La renovación, sin embargo, no se queda sólo en el cambio de color: más allá de un «bote de pintura», Sapphiro planea adecuar los usos del klan, institución más bien conservadora, al siglo XXI. Las primeras reformas del kódigo ya han entrado en vigor. Por ejemplo: el saludo secreto entre miembros del klan, empleado cuando dos militantes se encuentran en un lugar público, pasa de ser un gesto circunspecto de la mano derecha a una exhibición pública de los genitales mientras se avanza dando saltitos e imitando el canto del colibrí. Cletus O’Bastard admite: «Es un poco menos discreto, pero a cambio reconozco que hemos ganado en popularidad entre nuestros vecinos: nunca había visto tantas sonrisas y jolgorio a mi alrededor. Creo que el nuevo kódigo nos acerca más al pueblo.» «Y también al manicomio», añadió el agente de policía que acudió a detenerle por exhibicionismo a la puerta de un colegio.