La escritora ha demostrado un talento natural
La policía ficha a Lucía Etxebarría para desalojar casas okupas
El ministerio de Interior, muy preocupado: «¿No se nos acusará de violencia innecesaria?»

Las declaraciones mediáticas de Adoración García —una inquilina de Lucía Etxeberría que fue acosada para que abandonara el piso, golpeada y echada a la calle, según el rotativo El Mundo— no han servido sólo para generar mala prensa en torno a la ganadora del premio Planeta: también le han conseguido un empleo, que como andan los tiempos, tiene su mérito. La entidad contratante es la Policía nacional, y la función de Etxebarría, si acepta el cargo, la de «brigada especial de desalojos».«Por culpa de la vivienda inaccesible, el problema de los okupas se está agravando en muchas ciudades, y los desalojos se convierten no pocas veces en batallas campales», declara el sargento Mafrune, de la prefectura 17 de Madrid. «Y personalmente: los policías ya andamos bastante jodidos persiguiendo delincuentes de verdad para tener que tomar trincheras y esquivar las pedradas de cuatro punkis de mierda que se encierran en un cuchitril a practicar malabares e ir en monociclo. Hacía tiempo que buscábamos un método de desalojo rápido, eficaz y que no exigiera cortar una calle, que siempre molesta a los vecinos.» Lucía Etxebarría podría ser la solución: la autora de Amor, curiosidad y más cosas (nota del redactor: la empecé, pero me aburrí y no llegué a la segunda mitad) ha demostrado, según la policía, «un talento natural para echar a la gente a patadas: tiene el carácter, las dotes de intimidación y la mano suelta necesarias para expulsar hasta las cucarachas».
La policía ya considera utilizar a Etxebarría también para los casos extremos de abuelas con síndrome de Diógenes, e incluso los de hijos parasitoides que se apalancan en el sofá de los padres y se traen a la churri de propina. «Hasta podríamos hacer un programa para la Cuatro que ríete tú de la psicóloga de adolescentes. Imaginen a Etxebarría cogiendo por el cuello a un piyuli de esos y echándole de casa de sus padres por el hueco de la escalera.» Nosotros lo veríamos, seguro.

Los desalojos de la policía suelen llevar, cuando menos, a situaciones incómodas...