Es tan absurdo que ha de ser cierto
El alien de Roswell era Jack Kerouac
El famoso escritor y crápula norteamericano puso en vilo a la CIA y al Ejército en una de sus peores noches

Quienes hayan leído la novela fundacional de la generación beat, En el camino (y remarcamos ‘leído’; no basta con haber paseado con el libro bajo el brazo por un festival de rock, en un intento de ligue tan patético como recurrente) sabrán hasta qué punto desfasaba el autor durante sus viajes de punta a punta del continente americano, conduciendo un Cadillac y puesto hasta las cejas, durante los locos años cuarenta. Con estos antecedentes, cuesta menos creer que uno de los incidentes más sonados de la historia —el supuesto rescate encubierto de un cadáver alienígena en Nuevo México— fuera culpa de una confusión causada por Jack Kerouac en una de sus peores melopeas.
El presidente Barack Obama conoció la verdad cuando la CIA le puso al corriente de los secretos de estado. «Me apunté a la carrera presidencial sólo por esto», confesó Obama en petit comité. Lo que los hombres de negro encontraron la noche del 7 de julio de 1947, atraídos por una gran explosión en medio del desierto, fue al escritor beat Jack Kerouac y a su compañero de juergas, Neal Cassady, disfrazados de salamandras y corriendo en llamas después de explotarles la bombona de cámping gas. Los dos alegres vagabundos pasaban la noche en el desierto, en su enésimo viaje —físico y lisérgico— de costa a costa. «Lo del disfraz de reptiles», cuenta el poeta beat Allen Ginsberg, «era por una majadería “de camuflarse con la naturaleza” que le daba a Cassady cuando le sentaba mal el tequila». Desgraciadamente, la CIA no se dio cuenta del disfraz hasta que empezaron a diseccionar a Jack Kerouac en Albuquerque. «Cuando el supuesto marciano se puso a gritar “Ah! Fuck! My chest! FUCK FUCK FUCK!”, descubrimos la metedura de pata», atestigua W. B. Davis, que formó parte del equipo médico. «Nos dio tanta vergüenza que optamos por echarle tierra al asunto y no mencionarlo jamás.»
Si esta historia ha salido a la luz es por voluntad de Obama, que cree que puede extraerse un mensaje constructivo de todo ello: «Por ejemplo, que las drongas son mu malas, y eso», improvisa el presidente. «O que no valía la pena comerme el fregao de una legislatura entera para descubrir estas gilipolleces.»
