Crisis, ¿es que no respetas nada?
¡El papa, prejubilado!
Dios presenta un ERE y echa a la calle a la mitad de personal de su Iglesia
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En los tiempos que corren, nadie está a salvo. Nadie. Miren si no a Joseph Ratzinger, que hace apenas cuatro años pensaba haberse asegurado un carguito vitalicio y se las prometía tan felices. «Si hubiera tenido mujer e hijos ya pensaría incluso en hacerme una casita en la sierra y todo», confiesa el ex papa ahora que sus sueños se han ido por el retrete: un expediente de regulación de empleo (ERE) presentado por sus inmediatos superiores le ha costado el cargo, dejándole con lo puesto a las puertas de la Ciudad del Vaticano, donde se manifiestan ahora los afectados esgrimiendo pancartas de protesta contra la patronal. «Yo que lo he dado todo por esta empresa, y aquí me tiene», se lamenta Ratzinger, el artista antes conocido como Benedicto XVI. «Y ojo, que las condiciones no están mal, pero claro, comparado con el tren de vida que llevábamos ahí dentro...» recuerda, nostálgico. «En fin; serán unas vacaciones hasta que Dios quiera, como Los lunes al sol. Iré al parque, daré de comer a las palomas, miraré las obras de Roma y me leeré algún libro... Como El Código Da Vinci ese, hasta pa saber de qué va tanta historia.»
