JFK y los dinosaurios murieron de lo mismo
Combustión espontánea: ¿leyenda urbana o amenaza a la humanidad?

Debemos el descubrimiento al profesor H. X. Pahlooza, de la Universidad de New Fakeshire, Massachussets. Su teoría ata de una vez por todas los muchos cabos sueltos en el asesinato de John F. Kennedy: ¿dónde se hallaba el segundo tirador? ¿Quién orquestó el atentado? El profesor Pahlooza ofrece respuestas: «El gobierno en la sombra de Estados Unidos no habría basado el magnicidio en un método tan rudimentario como un francotirador... ¡Es mucho más lógico provocarle a JFK un golpe de calor y fulminarlo por combustión espontánea!»
El mito de la autoinflamación, de hecho, ha sido siempre cuestionado por los científicos serios. No así por el profesor Pahlooza, que afirma que el de JFK es «el primer caso del que hay constancia en vídeo». Mediante complejos algoritmos y filtros de Photoshop, Pahlooza ha extraído una imagen térmica de la escena. «¡Su cráneo estaba 0,5 grados más caliente que el de su esposa! ¿Por qué? ¿Porque le daba el sol en la nuca, les oigo decir? Tal vez, ¡pero esa diferencia bastó para hacer explotar su cerebro en llamas! Literalmente, el presidente se asó por dentro», sentencia Pahlooza.
«¿Quieren más pruebas? Nunca se halló una bala en el cuerpo... ¡porque no entró! ¡La herida en el cuello era un orificio de salida! ¡Un grano de maíz del desayuno que debió de quedársele entre los dientes salió disparado a través de la carne, convertido en palomita por el calor! ¡Todo encaja!»
Precedente cretácico
El caso de Kennedy no es inaudito. Existe por lo menos un precedente histórico de combustión espontánea, estudiado (casualidades de la vida) por el mismo profesor Pahlooza: la extinción de los dinosaurios. «El desequilibrio hormonal causado por la falta de predadores hizo entrar a los dinosaurios en un a modo de menopausia pandémica. Con los primeros sofocones, aquellos mastodontes estallaron en llamas y todos los grandes reptiles perecieron en el incendio», prosigue el profesor, con grandes aspavientos. «Sólo los que tuvieron tiempo de saltar al agua se salvaron. ¿De dónde creen que ha salido el monstruo del Lago Ness? ¿Eh? ¿De dónde? ¡Todo encaja! ¡Todo encaja!»
A la publicación de este artículo, nos enteramos de que el cuerpo de H. X. Pahlooza acaba de ser descubierto en un congelador de helados, donde se había echado a dormir para evitar morir en llamas durante el sueño. Dios salve su alma. Estaba loco, pero tenía su gracia.

El inminente remake de 'Parque Jurásico' debería tener en cuenta esta nueva teoría y plasmar el calentón que sufrían los grandes saurios.