ERC condiciona la continuidad del tripartito a una revisión del pacto
Montilla, aliviado: «Llevaban casi dos semanas sin desestabilizarme el Govern. Empezaba a preocuparme»
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El tripartito catalán —alianza precaria de socialistas, republicanos y verdes— es otro de esos hogares políticos donde la felicidad dura poco. Mucho se habla de inestabilidad en el PP de Madrid, por ejemplo, pero el Govern de la Generalitat zozobra desde mucho antes, «y El País no nos dedica tanto espacio», protesta el president Montilla. Las acusaciones al PSC de ser vasallos de Zapatero son la tónica habitual; el malestar por el retraso de la tan necesaria financiación y el hecho de dilapidar esa financiación en cosas tan necesarias como la campaña “Contagia el catalán”, son la comidilla de los últimos días; y la reciente amenaza de ERC de que las bases de su alianza tendrán que revisarse ha sido la guinda del pastel. Los socios del Govern forman una familia digna de Escenas de Matrimonio: grotesca, amargada y siempre cabreada. Aunque eso sí: como espectadores, al menos esta nos hace gracia.