No tiene nada que ver con la deflación
Una raya de cocaína cuesta menos que un café
“Afortunadamente, el precio de esta droga no entra en el cálculo del IPC”, ha dicho Solbes

Lo ha dicho el presidente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, Hamid Ghodse, en un comunicado recogido por la cadena británica BBC, que nosotros no lo sabíamos, no vayáis a pensar, que nuestro único vicio es un buen Rioja: una raya de cocaína ya cuesta menos que un café. “¿Que un café solo, con leche, cortado, con espuma, con canela, largo de café con lo que representa una nube de...?”. “¡¡Que un café a secas, presidente, no enrede!!”. “¡Es que ya me sé todos los precios!”. No se descarta, incluso, que también haya ofertas muy pronto del tipo “llévese tres rayas al precio de dos”.
Esta caída no se debe a la deflación. En primer lugar, porque el precio de la cocaína no entra en el cálculo del IPC (“Afortunadamente”, ha dicho Solbes), y en segundo lugar porque tampoco se debe, que sepamos, a un descenso del consumo, sino al aumento de la producción y, sobre todo, a las nuevas rutas del narcotráfico. El tal Hamid Ghodse ha advertido de que el precio seguirá cayendo “mientras no se logre disminuir el suministro desde África Occidental”. “Bueno, yo voy a probar a comerme un bocata cocaína”, ha dicho un parado, “que me sale tirado de precio, a ver si alucino y me creo que es jamón ibérico”.