¡No sabe quién es Espe!
Dmitri Medvédev, en Madrid para hacerse socio de España
“Iba a hacerme socio del Barça, pero me han dicho que ya no está tan claro que gane la Liga”, acaba de manifestar.
El presidente ruso, Dmitri Medvédev, llegó ayer a Madrid para hacerse socio estrátegico de España, o sea, potenciar las relaciones bilaterales, los negocios, etcétera. Acabamos de llamarle por teléfono y el hombre se ha quejado de que está pasando prácticamente inadvertido. “Que si un tal Touriño, que si un tal Ibarretxe, que si un tal Rajoy, que si la subida del paro... ¡Aquí nadie habla de mí!”, se ha lamentado. “¡Claro, como todo el mundo cree que el presidente es el primer ministro Putin, y que yo soy un cero a la izquierda!... perdón, a la derecha, a la izquierda era antes”.
Así que le hemos consolado un poco. “Tú, tranqui, Dmitri”, le hemos dicho, “que nosotros te sacamos ahora mismo en nuestra web, para que el personal sepa que estás aquí; así que di lo que quieras para nuestro público”. Y entonces nos ha dicho que él en realidad de quien quería hacerse socio era del Barça, pero que le han avisado de que el equipo de Guardiola ya no va tan bien, y que además, para que Lukoil acabe comprando Repsol, “casi mejor hacerse socio de España, ¿no?”. “Sí, eso sí”, le hemos confirmado. Luego le hemos preguntado si eran ciertas las informaciones que corrieron ayer, de que se había traído su propia limusina en el avión presidencial (que debe ser un pedazo de avión que te cagas, claro). Y nos ha dicho que sí, pero no por motivos de comodidad, sino de seguridad en las comunicaciones, como también se informó ayer. Y es que la limusina lleva su propio código cifrado, para que nadie entre en el teléfono rojo y todo eso. “Pero, Dmitri, tío, ¿tú no has oído hablar del presunto servicio de espionaje de la Comunidad de Madrid?”, le hemos alertado. “¿No has oído hablar de una tal Espe, insensato?”. Y nos ha dicho que no, que qué le estábamos contando. “¡Ay, Dmitri, Dmitri, que no te enteras de nada! ¡Esto con el KGB no te habría pasado!”. Y entonces nos ha cortado porque ha dicho que tenía que hacer una llamada urgente. “¿Han dicho ustedes Espe? ¿Es una clave?”, nos ha preguntado, antes de despedirse. “¡No, tú llama a quien tengas que llamar e infórmate bien, y luego nos lo cuentas!”.