Majaras sincronizados: tiroteos en Alabama, Stuttgart y Murcia
Tres hombres distintos, en tres escenarios remotos... pero tenían algo en común: estaban peor que putas cabras
En Winnenden, cerca de Stuttgart, Alemania: un chaval de 17 años entra en su antiguo instituto vestido de uniforme paramilitar negro y se lía a tiros. Mata a diez y huye hacia el centro de la ciudad. A estas horas, los relatos se contradicen: unos dicen que sigue a la fuga, otros que ha sido abatido, y otros que se ha suicidado. Aparentemente, tomó el arma prestada de la colección de su padre, un rico empresario local. Desde aquí animamos a los padres de los niños psicópatas a coleccionar miniteteras, por si las moscas.
En Samson (estado de Alabama, tocando a Florida), otro chiflado se lía a tiros en su propia casa y luego visita un par más, por aprovechar las balas que le quedan, suponemos. Después huye a una zona industrial, perseguido por la policía, y cuando se ve acorralado, se suicida.
En Moratalla, provincia de Murcia, ayer por la tarde: un señor de 74 años llega al ambulatorio, revólver Astra en mano, y dispara a una doctora y a un conductor de ambulancia que acudió al ruido, en protesta por la mala atención recibida en el centro. Fue arrestado.
Ante la absurda arbitrariedad de todos estos ataques, y su casual simultaneidad en el tiempo (parece como si todos los pirados del mundo estuvieran en sintonía en el momento en que sus delicados cerebros hacen 'crack'), lo único constructivo que podemos hacer desde El Jueves es aconsejar a los futuros psicópatas-por-un-día que, si planean un numerito de "múltiple asesinato + suicidio", empiecen por el segundo plato. Que ya ven que el orden convencional está muy visto.