A este paso, Trillo y el sastre de Camps acabarán a hostias
El primero dice no conocerle de nada, y el segundo afirma que le vendió más trajes que a Camps, y que había que arreglárselos “porque es muy bajito”

Federico Trillo ha lanzado toda su artillería dialéctica contra el sastre de Camps, y ha dicho que las declaraciones que éste hizo el domingo en El País “son una sarta de mentiras”. Ha añadido que este señor “no es ni sastre”, sino un jefe de ventas, y que además no le conoce de nada. El sastre, puede que herido en su orgullo profesional, no se ha quedado callado, ni mucho menos. Ha dicho que le vendió a Trillo más trajes que a Camps, pero no a medida, sino de confección, ¡y en rebajas!, de unos doscientos y pico euros cada traje. Y que cómo se atreve a decir que no le conoce, si Trillo iba a la tienda, muchas veces acompañado por su mujer, y él mismo pagaba los trajes de su bolsillo. “Él es de Murcia y yo le decía que veraneaba en La Manga”, ha dicho el sastre. Pero, ¡ay!, no sabemos si intencionadamente, o sea, a mala leche, o como simple aclaración profesional, el sastre ha dicho que “como Trillo es muy bajito, había que acortarle las mangas y el largo de las americanas”.
El Jueves acaba de llamar a don Federico, porque esto promete. “Señor Trillo, ¿se ha enterado de que el sastre ha dicho que es usted muy bajito?”, le hemos preguntado. “Sí, sí”, nos ha respondido, “¿pero no ha dicho también que tengo unos huevos así de gordos?”. “¡No, de eso no ha dicho nada!”. “Pues sí, oiga, y siempre tenía problemas con el pantalón por esa razón, y también me lo tenía que arreglar porque me marcaba demasido paquete; en cambio, él tiene unos huevos tan diminutos, que no carga ni para la izquierda ni para la derecha”. “Señor Trillo”, ¿qué probabilidades hay de que usted y el sastre acaben a hostias?”. “Pues si sigue diciendo que soy muy bajito y cosas por el estilo, yo creo que bastantes”.