Toñas por Bolonia
Estudiantes contra el nuevo plan universitario y la policía con la porra más suelta de España la lían parda en el centro de Barcelona
Ver el vídeo
El desalojo de unos cincuenta estudiantes que se atrincheraban en la Universidad de Barcelona como protesta contra el plan de Bolonia degeneró, el pasado miércoles, en una oleada de disturbios que puso patas arriba el centro de la ciudad.
La situación sigue siendo tensa, y no es para menos. Pongan a cargo de mantener el orden en la universidad al cuerpo de policía autonómico con más denuncias por abuso de autoridad y malos tratos en el último año (a cargo, dicho sea de paso, de un conseller del partido que hasta ahora pasaba por ser la rama neohippie y buenrollista del gobierno). Y pongan, en el otro bando, a un buen puñado de gañanes camuflados entre los estudiantes, que entre protestas y movidas no estudian ni para atrás, y que en su afán de luchar por las libertades y todo eso tan romántico, si nadie les oprime se buscan a alguien que lo haga, para deshumanizarle y volcar en él sus ansias de violencia. Con contrincantes de este nivel, uno no sabe de qué lado ponerse. Quizá del de los dueños de las terrazas, cuando ven volar sillas y mesas en plena refriega.