Toñas por Bolonia II: ¡No les moverán!
Continúa la tensión en BCN entre los antibolonia y unos Mossos en la cima de su popularidad
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A las diez de la noche de ayer terminaba una manifestación por Barcelona contra el plan Bolonia (5.000 según la Guardia Urbana), y a pesar del ostentoso despliegue policial (o quizá por causa del mismo), al cierre de esta edición no hubo porras ni balas de goma ni barricadas en medio de la Gran Vía.
Sin embargo, la situación en la Cataluña sigue siendo tensa. Lo de encerrarse en las facultades e impedir las clases ya es una moda reseñada en los dominicales, y va camino de convertirse en tradición, a la altura de los castillos humanos y la sardana. Han aparecido pintadas en algunas sedes de partido de ICV y ERC (de los consellers Saura y Huguet, de interior y universidades respectivamente). Y los Mossos d'Esquadra siguen en el punto de mira porque, cuando se les programa en modo «disolver», no distinguen entre violentos, pacíficos, periodistas, peatones o sus propias madres: cualquiera que se les ponga por delante puede acabar con una porra insertada en el recto.
En una de nuestras locas ocurrencias, en El Jueves nos ha dado por hablar del origen de todo este follón (el plan Bolonia ese) con uno de los afectados. Concretamente, con un estudiante de los que estudian. O de los que lo intentan, cuando los piquetes de protesta no frustran su intento y cuando los antidisturbios no les arrestan por estar en el sitio equivocado. Vean, vean la situación.