De la pantagruélica serie «‘El jueves’ investiga: ¿Qué fue de...?»
Rick Astley: «He burlado al dios Tiempo»

1987: Rick Astley era joven y guapo. Vestía de blanco. Hechizaba a sus fans con un baile pegadizo y barría la lista de éxitos con su inmortal Never gonna give you up.
2007: Su single de turno es una versión de Can’t stop falling in love. El vaivén de sus caderas somete con idéntico éxito a las hembras de esta generación posterior. Aún viste de blanco. Aún es guapo. Aún es joven. ¿Cómo se explica este fenómeno?
Para descubrirlo, el equipo de Qué fue de se desplaza hasta la isla más remota de las Shetland, en el mar del Norte, donde Astley se instaló hace diez años. Él y varias ovejas completan el censo de la isla. Los viernes, un mozo le trae provisiones en lancha motora desde las Skerries Exteriores. No concede entrevistas. De hecho, no le hemos dicho que veníamos. Quizá, de haberle avisado, habría encadenado al lobo que deja suelto en el jardín, y que nos persigue durante tres kilómetros, desde el embarcadero hasta su coqueto chalet de tres pisos.
Rick Astley nos ofrece caldo, y vendas para nuestras pantorrillas desgarradas. «No debieron venir», nos reprocha. «Esta casa no sólo me sirve para esquivar a la prensa, y a mis groupies de tres generaciones: es un refugio al margen del tiempo.» Cierto. En el hogar de Rick Astley, siguen vigentes los ochenta. En el salón hay sillones de sky, un VHS y una lámpara de lava. En la cocina falta el microondas, pero no el papel pintado, ni la Coca-Cola de litro en botella de cristal. «El envejecimiento es sólo una cuestión psicológica. Por eso me retiré aquí y sigo componiendo las mismas canciones: si no soy testigo del paso de los años, mi organismo tampoco se dará cuenta.» Así se explica el misterio de su eterna juventud. Su anticuada música le sirve de terapia, lo que le permite seguir componiendo melodías anacrónicas. «Hay géneros que no deberían morir nunca», concluye, sentándose al piano. Se nota que, en su reclusión, no ha oído hablar del reguetón.
«Pero en fin, ya que están aquí, cuéntenme algo de la actualidad», nos pide Rick. «¿Cómo sigue Diana de Gales? Seguro que tiene ahora más morbo que de casada, ¿no?»