También liberaron a un segundo agresor de José Luis Moreno (y no hacen falta más chistes en el titular)
El juez cree que si el productor quiere sentirse seguro lo mejor será que él mismo se meta en la cárcel: «Es la única manera que se me ocurre de que no se encuentre con sus agresores».

Esta vez los jueces se dieron cuenta de su error y volvieron a encarcelarle, pero no se sienten satisfechos de su actuación: “Sentimos que jugábamos con su ilusión”. Al parecer, el agresor se encontraba correteando por un prado verde y rodeado de mariposas cuando la policía le devolvió a la cárcel.
José Luís Moreno, que ya no gana para tranquilizantes, asegura sentirse inseguro en todas partes, como contó el carpintero que visitó ayer su casa: “Me acerqué con un martillo para arreglar un mueble y se me puso a llorar agazapado en una esquina”, explicó a los medios: “Me dio tanta pena que le tuve que golpear con el martillo en la cabeza para que dejara de llorar”.