Fórmula 1
El futuro: poner una tienda de difusores
El «tuneo» más solicitado hoy día por pilotos de Fórmula 1 y otros macarrillas

La decisión de la FIA de ratificar la legalidad de los tan famosos difusores de Brawn GP ha desatado lo que podríamos llamar la difusormanía.
Todas las escuderías, todos los pilotos, hacen cola para conseguir el difusor que les permita competir con los coches de Ross Brawn, Toyota o Williams.
Paco Pérez, alias el Tuercas, alias el Putas, alias el Drogas, alias Sir John Hastings-Kengsinton, que vende difusores en el Charco de la Pava de Sevilla, está haciendo su agosto. «La ventaja es que, como nadie sabe exactamente qué coño es un difusor, les puedo vender cualquier cosa. A los de Ferrari les he colado dos cajas de zapatos que mi hija usaba para criar gusanos de seda. Les he dicho que los agujeros eran para que pasara el aire y conseguir así más adherencia. A los Mclata les he vendido dos sevillanas de plástico garantizándoles un segundo menos por vuelta. Y a los de Renault, directamente, les he quitado los bajos del coche... ¡más ventilación, imposible! Me temo que Alonso tendrá que conducir agarrándose al volante. Todo, beneficios. Bueno, menos el porcentaje de Max y Bernie, claro».