Conferencia de la ONU sobre el Racismo
Ahmadineyad entra como un Mahmud en una cacharrería
Llama «racista» al Gobierno de Israel y monta un pifostio. «¡Gilipollas!», gritó, entre una guerra de insultos. «¡Gracias a mí, el mundo se va a enterar de que se celebra esta reunión!»

Al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, no se le ocurrió ayer otra cosa que llamar «gobierno racista» al Ejecutivo de Tel-Aviv, en la Conferencia de la ONU contra el Racismo que se celebra en Ginebra –marcada por el boicot de EE UU, Israel y otros siete países–, y ardió Troya. Los embajadores europeos abandonaron inmediatamente la sala (aunque a uno de ellos se le oyó decir por lo bajini: «Vale que la diplomacia exige que nos retiremos, pero la verdad es que el Gobierno israelí es un poco cabroncete, aparte de que este Mahmud sea un pájaro de cuidado»). Y es que el ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner, alertó por la mañana de que la UE había pactado que no iba a permitir ningún «derrape» o «provocación» de Ahmadineyad. «Provocación, vale; pero, ¿derrape, yo? ¡Que llevo difusores!», dijo el iraní.
El caso es que tras su salida de pista, grupos de judíos empezaron a insultarle, y Mahmud se dirigió a todos los allí presentes con estas palabras: «¡Gilipollas! ¡Gracias a mí el mundo se va a enterar de que se celebra este muermo de reunión! ¡Gracias a mi discurso vamos a salir en los telediarios, majaderos!». Los insultos arreciaron entonces, y, a la hora de enviar esta crónica, no se sabe lo que pasará mañana (por hoy), si es que hay un mañana para esta conferencia tocada del ala.