Se contagia de sida por compartir un monopatín
Paranoia, estupidez y «skate», grandes compañeros de viaje

Cuando J. J. M. D., alias DJB, de 26 años y natural de Vallecas, recibió los resultados de un análisis de sangre rutinario que le había encargado el dermatólogo, llegaron, primero, la sorpresa y, luego, la indignación. Aficionado al skate y empleado en la fábrica de rodamientos de su padre, veía amenazada su futura carrera de estrella del hip-hop por la gran S.
De inmediato tornó su ira contra un ex miembro de su pandilla, primero apodado el Guapo, más tarde el Yéntelman y finalmente el Bujarra, esto por la época en que le «invitaron a abandonar el grupo» cuando salió del armario ante sus amigos. «No fue por monofobia ni nada de eso», alega DJB, «lo hicimos por él: nos pareció que no se sentiría cómodo entre nosotros, porque aunque no nos emperifollemos tanto, también tenemos nuestro sexapil.» DJB no se cansa de recordar que siempre fue un gran amigo del «marica ese», lo que no carece de una cierta ironía: «Si no fuera por nuestra amistad, no le habría prestado mi skate –que es algo íntimo e intransferible– aquella tarde de 2004... ¡Y así es como me ha contagiado su enfermedad! ¡Mi generosidad me ha perdido!», lamenta, con aires de tragedia.
Aunque la imposibilidad de contagio a través de un monopatín se desmienta acusando al «típico buenrollismo progre que niega los riesgos en vez de tomar medidas», en palabras del afectado, hay otras piezas de su historia que no encajan. Por ejemplo: su amigo el Bujarra no es seropositivo. «Pues será que se curó, pero el sida me lo ha pegado él», insiste DJB. «Estas cosas huelen a soplanucas de una hora lejos.» Luego, en tono de confidencia, añade: «Pero, vaya, si quiere más pruebas, le doy la definitiva: en realidad, en la banda somos todos vírgenes... Lo único que hacemos por las noches es fumar y chutarnos nieve: ¿cómo se explica entonces que me haya infectado ?»