El Rey, muy molesto con la Infanta Cristina
Como casi siempre, ha sido el último en enterarse de que su hija se va a vivir a Washington
El palacio de la Zarzuela vivió ayer uno de los momentos más tensos que se recuerdan –los Borbones son una familia tranquila y educada más aficionada al bostezo que a provocar escándalos en el vecindario– cuando la Infanta Elena acudió a palacio a despedirse de su padre, el Rey. Como ya sabrán nuestros lectores mejor informados, el monarca se caracteriza por su cercanía, y no son pocos los que al verlo pasar exclaman «¡Oye, qué señor más campechano!»; pero parece ser que, en bata y zapatillas, el carácter de Juan Carlos I se agría más que la leche fuera de la nevera. Al monarca le molestó mucho la decisión de su hija, y trató de convencerla para que reconsiderara su postura, pero no hubo nada que hacer, por lo que no le quedó otra que acabar aceptándola, aunque no acabe de compartirla y le parezca un error. «Sois hijos, y a los hijos hay que quererlos», dijo el Rey.