José Antonio Sánchez
El artículo que nunca publicarán en la prensa sobre el Real Madrid-Barça
Dos a seis. Me lo dicen y no me lo creo. Es un resultado de dibujos animados, pero es que este Barcelona juega así. Una de las veces que las cámaras enfocaron a Guardiola, me pareció ver un mando de la Play entre sus manos. Eso lo explicaría todo.La defensa. En el Barça presionan once tíos como lobos. En el Madrid presionaban seis, porque Gago no estaba –me dicen que sí saltó al campo, pero yo, al menos, no le recuerdo–, Marcelo llegaba tarde... cuando llegaba, y Sergio Ramos se comportaba como si estuviera en una película de terror: corría hacia delante sin mirar atrás. Pues bien, Sergio, así se marcan dos goles. Y se encajan seis. Por cierto, Robben sí sabe pasar. «Pasa» de defender.
A Raúl no le critico. ¿Para qué? Luego marcará dos goles de los de empujar el balón y volverán a pedir el Príncipe de Asturias para él.
Dos víctimas inocentes: Lass, que no tiene la culpa de jugar en el Real Madrid. El pobre no podía cubrirle las espaldas a Robben, a Ramos y a Marcelo, suplir al inexistente Gago y parar a Iniesta, a Xavi y a Touré. «Se le vio superado», dicen. ¿Y qué coño esperaban? La otra víctima inocente es Casillas. Hizo todo que pudo, y un poco más, y se llevó ¡seis goles! En el quinto o el sexto, no recuerdo cuál, se formó un amontonamiento de jugadores del Barça para celebrarlo junto a su portería. Iker miraba con cara de «hay una fiesta en mi casa y nadie me ha invitado». Nada más acabar el partido, y para mayor recochineo, la tele puso el anuncio de Mahou. «Mahou me ha propuesto hacer que todas aquellas personas que perdieron el gol lo vuelvan a recuperar», explica Casillas a la cámara, tirado en el sofá con una botella de cerveza en la mano. La siguiente imagen es él dentro de una portería gigantesca, que es como se debe sentir en cada partido, y a encajar goles. El que llega se la mete. Como a Ana Obregón.
Hubo otras víctimas, claro, pero estas culpables: Juande Ramos, que perdió en las ruedas de prensa lo que se ha ganado en los partidos: el derecho a seguir en el banquillo del Real Madrid. Ahora ya es imposible. Lo es por este último marcador, pero debería serlo sólo por la forma en la que defendió a Pepe cuando hizo lo indefendible. También cuando calificó el penalti de Casquero como «una falta de respeto». Le faltó decir que «iba provocando», y que Pepe le dio lo suyo. Por lo visto, el amigo Juande hubiese preferido que lo tirase fuerte y ajustado. Eso habría sido gol, pero no una falta de respeto.
Otras víctimas culpables son el Marca y el As, engañando a la gente. Hoy domingo salí a comprar un ejemplar de cada y resulta que se habían agotado. No les quedaba ni uno. No me extraña, si yo fuese del Barça, también los guardaría como trofeo. Que si «épica», que si «espíritu», que si gaitas y gilipolleces. Ahora se pueden ir a la mierda. Si no saben dónde queda, que busquen el «cagódromo».
Y otra víctima culpable: la afición del Madrid. Por dejarse engañar. ¿Es que no tenían ojos en la cara?
Doy permiso a la redacción de El Jueves para recortar el artículo si resulta ser demasiado largo, y para plagiar las ideas que contiene si les apetece. Dicho esto...