Chelsea-Barça
Iniesta mete al Barça en la final y será deificado
«Es un momento histórico», dicen los jugadores; «más bien, un momento histérico», dice Laporta, entre sudores fríos

Tiempo de descuento. El Barça, eliminado de la Champions. Guardiola se está planteando sacar a Alexanco y meterlo de delantero centro, cuando, en ese momento, de entre la hierba (apenas le asoma el flequillo), surge Iniesta y, de un fuerte disparo, empata.
«¿Este tío de dónde sale?», se extrañan los del Chelsea. «¿No salía en El Señor de los Anillos?», sugiere Anelka. El árbitro pita el final del partido. Drogba y varios tiarracos enormes del Chelsea se encaran con el árbitro, protestando con vehemencia por algunas jugadas polémicas. El árbitro se hace caca. Mientras, Laporta sale corriendo del palco en busca de los servicios. Sí. También se ha hecho caca.
Ese es el relato de los últimos minutos del Chelsea-Barça, un encuentro que resultó muy difícil para los blaugrana. Los ingleses, a diferencia del Real Madrid, no se dedicaron a ver lo bonico que juegan los de Guardiola, sino que plantearon un partido muy táctico, que yo no sé lo que significa pero queda muy bien en las crónicas. Realmente, el Barça también debió jugar muy a lo táctico, porque el de Iniesta fue su único disparo entre los tres palos.
Por otra parte, la directiva del Barça propondrá al Vaticano la inmediata beatificación de Iniesta. En caso de ser denegada, deificarán motu proprio al jugador, no sólo por el gol. Es que, además, en el mismo instante en que marcaba, se aparecía a unos pastorcillos en Portugal.