Ya está el lío
El día después de la píldora del día después
Hay división entre los médicos, los farmacéuticos, los partidos políticos, las asociaciones... «Los únicos que no estamos divididos somos nosotros», ha dicho un obispo
La decisión de las ministras Trinidad Jiménez y Bibiana Aído de que la denominada «píldora del día después» se venda sin receta incluso a menores de edad, ha conseguido dividir a casi todos los sectores. Hay médicos y farmacéuticos que dicen que se tiene que dispensar en los centros de salud, pues la venta en farmacias «banaliza» el consumo. Nosotros hemos llamado a una farmacia escogida al azar, y el farmacéutico nos ha dicho esto: «¡Sí, hombre, me niego a vender los preservativos, y voy a vender la píldora esa!». Así que vaya azar el nuestro. Hemos probado suerte de nuevo con otra botica, y nos ha salido una manceba: «¡Pues aquí vamos a lanzar una oferta de promoción: tres píldoras al precio de dos, y regalamos una caja de condones y una crema para alargar el pene!». ¡Joder! Ahora el azar nos ha llevado al otro extremo.
Pero volviendo al asunto: el problema es que las chicas y los chicos «banalicen» el consumo. «La solución podría estar», ha dicho un médico, «en que tuvieran un cupo anual de píldoras, con una tarjeta que las farmacias sellarían cada vez que pidieran una». Pero a ver quién se pone de acuerdo para establecer dicho cupo. ¿Tres pastillas al año? ¿Media docena? «¡Media docena sería banalizar mucho el consumo!», ha dicho una farmacéutica.
Los únicos que no están divididos son los obispos, que, por cierto, a estas horas aún no han dado un comunicado oficial (cuando tardan tanto, es que va a ser la hostia).
Y el único que está contento es Zapatero: «Ya está montado lo que representa el lío», ha dicho. «A ver si con esto se olvidan de la crisis».