Tras los regalitos de ZP, pintan bastos en el Ministerio de Economía
El nuevo secretario de Estado del departamento, José Manuel Campa, es partidario de bajar los salarios y «flexibilizar» los contratos

El debate sobre el estado de la nación fue bonito mientas duró. Creíamos que Zapatero iba a estar sacando conejos de la chistera indefinidamente, pero se acabaron los regalitos. Al final hemos conseguido un ordenador, si tenemos un hijo que esté en quinto de primaria (aunque Educación ya está diciendo que a lo mejor en según qué autonomías algunos padres tienen que pagar una parte); dos mil euros para comprar un coche (salvo en Cataluña y Madrid, donde sus respectivos gobiernos han dicho que los quinientos que les tocan a ellos los va a pagar su tía), y, por último, que no nos quiten la desgravación por vivienda de aquí a 2011, si nos toca la lotería y compramos un piso, claro.
Pero si esto era lo bueno, por decir algo, ahora viene lo malo. El nuevo número dos del Ministerio de Economía, un tal José Manuel Campa, que dicen que es un prestigioso economista, es partidario de bajar los salarios y «flexibilizar» los contratos laborales. No es que lo haya declarado ayer, sino que El Mundo nos recuerda que lo ha dicho hace poco, como medidas para reducir el desempleo.
Es de suponer, no obstante, que empiece por rebajar el sueldo y abaratar el despido de los políticos, ¿verdad, ZP? ¿Cómo? ¿Que estamos gilipollas? ¿Que va a empezar por los currantes? ¡Joder, todos empiezan igual, qué poco originales son!
Atentos, pues, al Campa este, no le perdamos de vista. (¡Ah! El apellido es tal cual, no es diminutivo; vamos, que no es familiar de la mujer de Jesulín de Ubrique, por mucho que sus medidas puedan ser im-presionantes.)