Hello Kitty es un símbolo satánico
Angustia en las escuelas al saberse que la popular y anodina mascota forma parte de un plan para pervertir a los niños

Basta con una visita a una escuela de primaria para comprobar el alcance de la tragedia. La expresión neutra hasta ahora, ominosa desde hoy, enmarcada en el rostro blanco y ovalado de una inocente gatita, nos vigila por todas partes: mochilas, carpetas, plumieres, lápices. Trepa sobre los niños, se aparece en su ropa y sus zapatillas, se esparce entre ellos como el virus de la varicela.
La prohibición de artículos de Hello Kitty en algunos centros sólo sirve para que los niños, viendo el miedo en los ojos de los adultos, protejan sus accesorios con renovado interés. Existe ya un mercado negro de pulseritas y colgantes en el aula de segundo C del colegio San Higinio de Móstoles. Quizá los mismos que introdujeron al Maligno en nuestras escuelas, a través del merchandising, preveían esta reacción como parte de la corrupción de nuestros menores.
Los responsables, ya que hablamos, parecen ser agentes infiltrados en un estudio de diseño japonés, pertenecientes a una secta de adoradores del demonio que la policía nipona lleva persiguiendo desde hace décadas por sus crímenes rituales y porque sus miembros irrumpen desnudos en salones de té de la capital. Parece ser que el diseño de Hello Kitty, al que ellos llaman «La criatura», se le apareció al líder de la secta, Tesuko Kawazaji, en un sueño psicotrópico. Cuando, más tarde, propusieron el personaje para una línea de material escolar exportable a occidente, los diseñadores sugirieron quitarle el collar de calaveras y la vagina dentada para adecuarlo al gusto europeo. Así plantaron la semilla del mal entre nuestros niños. ¿Estaremos a tiempo de erradicarla?