Aleluya
Se acaba la campaña de las europeas
«Es una fiesta de la democracia, pero, como fiesta, de las más aburridas que hemos visto», admiten los políticos

La campaña de las elecciones europeas termina hoy, entre el aburrimiento y la vergüenza ajena. En el top ten del aburrimiento, sin duda destacan los debates entre los candidatos de los partidos mayoritarios.
En el ranking de la vergüenza ajena, el primer lugar lo ocupan la ya legendaria afirmación de Mayor Oreja definiendo a Camps como la persona más honorable de España, y el anuncio que Leire Pajín hizo del advenimiento de la dupla cósmica Zapatero–Obama. Si bien esta última referencia no pertenecía directamente a la campaña, ha pasado a ella por méritos propios. «Así se las ponían a Fernando VII», ha reconocido Rajoy.
Juan Fernando López Aguilar ha admitido, poniéndose un pelín la venda antes que la herida, que tal vez no han explicado a los electores suficientemente bien lo que es Europa. «La próxima vez explicaremos que Europa es un continente que limita al este con Asia, al sur con África y al oeste con una enorme cantidad de agua. Eso es una irresistible invitación al voto». «¿Y todo el rollo ese de que la política económica se fija en Europa, no deberían explicarlo?», le preguntamos. «No, hombre, ¿cómo quedarían los políticos españoles si admitimos que lo que hacemos en España importa un pito?»
Por su parte, Mayor Oreja ha mostrado confianza y tranquilidad. «Los resultados serán excelentes. Aunque perdiéramos las elecciones, malo será que yo no obtenga mi escañito que es, verdaderamente, lo único que importa.»