Federer gana Roland Garros y se convierte en un llorón
El tenista suizo llora en las derrotas y en las victorias, en las penas y en las alegrías, en la salud y en la enfermedad

El número dos de la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales), y número uno de la ALLP (Asociación de Llorones Profesionales), conquistó ayer, por fin, su primer Roland Garros y estalló en lágrimas, esta vez de alegría, no como en Australia, que fueron de tristeza. «Pero el caso es llorar, oiga, le estoy cogiendo el gustillo a esto, quién lo iba a decir, con lo frío que era yo antes», le dijo a nuestro corresponsal en París.
Con este gran slam, el que le faltaba, Federer entra en la leyenda del tenis igualando los catorce grandes de Pete Sampras, con la diferencia de que el estadounidense jamás ganó el torneo de París. El jugador suizo, además, puede ser más grande que él, porque todavía está en activo, y puede llorar muchos más torneos, ahora que Nadal está chungo de las rodillas. «¿Qué pasa? ¡Lloro porque estoy más blando! ¡Voy a ser papá este verano! ¿No lo sabía?», le soltó a nuestro corresponsal. «¡Que sí, hombre, que sí, si no tenemos nada que objetar! ¡Llore usted todo lo que quiera, que es muy bueno para la salud! De hecho, desde que se ha puesto a llorar, está más en forma».