Empresarios exigen inmigrantes con brazos desmontables
«No sé a qué viene tanto rollo por la pérdida de un brazo», dice el dueño de la panificadora, «a mí me falta el cerebro, y me va bien»
El caso de Franns Melgar Vargas, el inmigrante boliviano que perdió un brazo mientras trabajaba en una panificadora, y al que su jefe dejó tirado (justo después de arrojar el brazo a la basura) ante un hospital, ha merecido la atención de la opinión pública, sorprendida por lo hijoputa que puede llegar a ser la gente.
Un grupo de empresarios, sin embargo, ha querido salir a la palestra para defender al dueño de la panificadora.«Un despiste lo tiene cualquiera. Aquí el problema es que te vienen los inmigrantes con los brazos pegados al cuerpo. Si nos proporcionaran inmigrantes desmontables, como los muñequitos articulados, les iría mejor a ellos y a nosotros, que reduciríamos notablemente los gastos de Sanidad y las bajas». «Pero qué gastos sanitarios ni qué bajas ni qué bajos, si no les tienen ni contratados», argumentamos. «No, digo los gastos de Sanidad de los tranquilizantes que nos tenemos que tomar cuando tememos que se nos caiga el pelo por contratar a sin papeles».
«No obstante», prosiguen, «no queremos que este caso deje una mala imagen de los empresarios. No maltratamos a nuestros trabajadores por ser extranjeros. Nos da igual que los currantes sean sudacas, negros o moros, lo importante es que no les tengamos que pagar la Seguridad Social. Y, si a los españoles les pudiéramos contratar sin papeles, tenga por seguro que les trataríamos igual de mal que a los guiris».