Obama pide a los ayatolás, con indirectas, que no toquen la pirola
Una vez más, triunfa el estilo Gila: «Aquí alguien está reprimiendo a alguien, y no quiero señalar»

Barack Obama, durante la visita a la Casa Blanca de Silvio Berlusconi, y mientras este no dejaba de preguntarle por lo bajinis «pero, aquí, ¿dónde tenéis las putas?», se ha referido a la situación en Irán. Evitando en todo momento acusar al régimen iraní de fraude electoral, Obama, con elegantes perífrasis y eufemismos, ha instado a los ayatolás a que respeten los deseos y los derechos fundamentales de los ciudadanos, es decir, que a ver si pueden dejar de romperles la crisma a los de la oposición. «Y, si no, nos vamos a enfadar y y y y y ya no os vamos a querer».
Evidentemente, Estados Unidos no quiere dar la impresión de interferir en la política iraní, sobre todo porque no puede. «Ponte a invadir ahora», nos comenta el empleado de la limpieza de la Casa Blanca, «con todo el gasto que representa. Balas, tiritas, bombas, toda la pintura para reformar el país después de levantarlo... ¿Usted sabe cuánto cobra en dietas un ejército de ocupación? ¿Usted sabe por cuánto nos sale la majadería de Bush en Irak?»
Ah, entonces, «¿esto de Obama no es respeto a la soberanía de Irán?», le preguntamos a nuestro Garganta Profunda. «Sí, y también muchísimo respeto a las armas nucleares. Lo idóneo sería que los ayatolás esos siguieran siendo todo lo fundamentalistas que quisieran, pero sin meter las narices en nuestros intereses en Oriente Próximo. Y ahora disculpe, pero tengo que hacer los baños.»