De la austera serie «‘El Jueves’ investiga: ¿Qué fue de...?»
La Década Prodigiosa: «¿Cómo? ¿Ya han pasado los 2000? ¡Dadme un micro, rápido!»

Una vez cada diez años (la misma frecuencia con que la Luna entra en la casa de Acuario o un redactor de eljueves.es tiene una relación sexual compartida), los sacerdotes de Hispavox acuden a uno de los epicentros de actividad místico-musical de la península: la gasolinera del kilómetro 200 de la carretera Gijón-Salamanca. Esta polvorienta estación de servicio, castigada diariamente por el sol del desierto leonés, alberga no sólo el mayor expositor de casetes de España, centro de la red de distribución de cintas de gasolinera, sino también el lugar de reposo del grupo musical más añorado durante sus hiatos y más cansino durante sus periodos de fama: la Década Prodigiosa.
¿De dónde salió este grupo? Nos lo cuenta don Manuel Santurce, alias Gñarlahotep, director artístico de la discográfica y sacerdote mayor de la orden: «Se trataba de un proyecto marginal, un intento de amortizar a los artistas menos populares que teníamos en nómina con el mínimo presupuesto. Empezamos en 1969, haciéndoles versionar éxitos de la época, para ahorrar en compositores. Para nuestra sorpresa, fue un bombazo.» En efecto, el proyecto Decadente —de aquí el nombre del grupo— funcionó tan bien que algunos de sus miembros, al conocer o revivir el éxito por primera vez, se marcharon. «Desde entonces, para evitar las desbandadas, sólo les dejamos ver la luz los años que terminan en 9. Graban uno o dos discos, se van de gira, dejamos salir a algunos, incorporamos a otros nuevos, y al año siguiente los sometemos a hibernación.»
El ritual de resurrección es un espectáculo digno de serie B: los sacerdotes de Hispavox forman un círculo en torno al sarcófago colectivo de los Decadentes: el congelador de la gasolinera. Mediante cánticos y niebla artificial, que no tiene ninguna utilidad más que darle misterio a la escena, los cantantes despiertan del sueño de hielo. Sus primeros pasos fuera del congelador recuerdan a La noche de los muertos vivientes, pero el calor del desierto les desentumece rápidamente y las sonrisas (extrablancas, gracias a la escarcha) vuelven a sus rostros. De nuevo son bellos. De nuevo son estrellas del pop.
Pero, ¿qué fue de ellos? ¿Por qué han permanecido en el olvido tanto tiempo? «Sencillamente, cuando les levantamos en 1999 y les pusimos los éxitos de esa década, entre la Macarena, La flaca, Ella Baila Sola y Sonia y Selena, la mitad nos dejaron plantados. Y esperemos a ver lo que pasa este año: si descubren a Dani Martín, creo que tendremos un suicidio masivo.»