Congregación mariana en Valencia
Rajoy se reivindica a sí mismo y Camps delira un poco
«Oiga, mire, a lo mejor el líder natural de este partido resulta que soy yo, y yo, y yo, ¡y nadie más que yoooooo!», dijo el líder del PP

Aprovechando que Aguirre y Gallardón tenían que quedarse en Madrid para inaugurar la estación ferroviaria de la Puerta del Sol, Rajoy se fue a Valencia el sábado pasado a organizar un acto multitudinario para, entre otras cosas, reivindicarse a sí mismo, coño. «¡Joder, Mariano, y no lo puedes dejar para el fin de semana siguiente, que estemos libres nosotros!», le dijeron Espe y Alberto. «¡No, que vosotros siempre habéis sido muy críticos con mi gestión!», les respondió Rajoy. «¡Pero ahora estamos muy tranquilitos y no te cuestionamos como líder absoluto, oh, gran jefe!», insistieron los otros. «No me fío un pelo de vosotros. Así que quedaos en Sol, y recuerdos a Zapatero, je, je».
El acto en Valencia, en el que el partido mostró su enorme capacidad de movilización (unas 5.000 personas que se perdieron un día de playa, y no sabemos si algún inmigrante engañado), fue una auténtica congregación mariana (no de la Virgen, sino de Mariano, que fue el que se apareció a los fieles peperos). «Un año después podemos decir: "somos los mismos, nuestros principios no han cambiado, son los de siempre"», dijo Rajoy, para coger el tono, y acabó gritando: «¡Soy vuestro líder! ¡Viva yo!».
Intervino también Ignacio Uriarte, líder de Nuevas Generaciones del partido, que dijo: «Los jóvenes del PP apostamos por Rajoy porque ha cumplido sus promesas, ha hecho un partido más fuerte y nos ha devuelto la ilusión», y entonces Rajoy le lanzó un caramelo.
Después se produjo el único incidente de la jornada: Francisco Camps, tal vez debido al calor, dijo que la victoria en las europeas fue «como el desembarco de Normandía», y añadió que la llegada del PP a La Moncloa será como la derrota de Hitler en la Segunda Guerra Mundial. Fue atendido por miembros de la Cruz Roja, que le diagnosticaron una lipotimia, secundaria a una deshidratación, aunque el presidente valenciano se resistió al tratamiento que le aplicaron (litro y medio de suero en vena) alegando que no, «que yo es que soy así y digo cosas como estas».