Honduras, en estado de sitio. «¡Pero no es un golpe!», insiste Micheletti
Y la OEA da un ultimátum: «Tienes 72 horas para salir de la ciudad, forastero»
La situación en Honduras es tal que, si cambias a Zelaya por Jack Bauer y a Micheletti por un buen secundario, tienes una temporada de 24. Lo único malo es que los hondureños deben estar hasta los huevos (y ovarios) de tanta tensión. Y más ahora que el Congreso, a instancias del presidente, ha dado más poderes a los militares y a la policía, restringiendo derechos de los ciudadanos y dejando al país en estado de sitio.
La cosa es que la Organización de Estados Americanos le ha dado 72 horas a Micheletti para que renuncie y devuelva su cargo a Zelaya. En caso contrario, Honduras será expulsada de la organización. «Oh, oh, qué miedo», se ha burlado Micheletti. Y, a continuación, ha seguido dedicado a su actividad principal en estos días: mirar al vacío y musitar repetidamente «no es un golpe, no es un golpe.»
Por su parte, Zelaya ha retrasado su regreso al país, en principio anunciada para hoy jueves. «Pero no es que me haya achantado», aclara el presidente-ex presidente. «Es para organizar mejor la vuelta y tal.»