Carlos JB
El exilio de Dios
El señor Ratzinger, líder electo por Democracia Orgánica de la Iglesia Católica, lo dijo en su primer sínodo o reunión de accionistas-propietarios de dicha Iglesia. Entre bellas y folklóricas declaraciones y actos sobre conceptos propios de su culto –la importancia de la Eucaristía, nombramiento de santos, misa solemne (¿cómo son las otras?, ¿cuentan chistes?), etc.– dijo algo en lo que tenía más razón que un santo de los recientemente canonizados:
«Queremos poseer el mundo y nuestra vida de manera ilimitada. Dios es un obstáculo y, o bien se hace de Él una simple frase devota o se le niega todo, desterrándolo de la vida pública, perdiendo todo su significado. La tolerancia que sólo admite a Dios como opinión privada, pero rechaza el dominio público, la realidad del mundo y de nuestra vida, no es tolerancia, sino hipocresía», afirmó el Papa, según transcribo literalmente de un periódico valenciano.
Y es cierto. El mismo Sumo Pontífice, gente iluminada si la hay, lo está diciendo, por favor, hagámosle caso. Claro que él lo dice porque se les está terminando el chollo y a ningún prestidigitador le interesa que le descubran el truco. Así que es cierto... el Sentido Común, el Libre Albedrío, el Derecho a Decidir, la Mayoría de Edad, la Responsabilidad, la superación del eterno Complejo de Edipo, la Igualdad entre mujeres y hombres, la No Dependencia de intermediarios para hablar con un dios inexistente, el respeto a la vida sin miedo a un infierno o a un cielo que además se puede comprar... se están asomando con demasiada fuerza entre la gente de a pie. Y eso sí que es un Enemigo chungo, y no los Illuminatti.
Las personas que aún necesitan un dios, pasan olímpicamente de intermediarios y mucho más si hay que mantenerlos, cosa que suele concurrir en todos los intermediarios. Así nos va a tod@s.