Federer, ex llorón, gana Wimbledon y recupera el número uno
Sin embargo, admite que «en las largas y oscuras noches todavía sueño con Nadal, y lloro»
Roger Federer ganó ayer su sexto Wimbledon, es decir, su decimoquinto grande, superando así al otro don Perfecto, Pete Sampras, y recuperando el número 1, de Rafa Nadal. «En resumen, un día bastante aceptable», declaró el siempre mesurado Roger.
Este soberbio tenista y mejor persona, agradable en el trato, respetuoso con los ancianos, protector de los pobres, poseedor de un excelente olor corporal incluso después de jugar cinco horas, en resumen, este tipo, tan perfecto que casi da miedo, sólo tiene un punto flaco: su mirada se ensombrece cuando se acuerda de Nadal. No se tomen esto como un alarde patriotero. Es que el bueno de Roger tiembla cuando recuerda a Rafa. «Está lesionado todavía, ¿no?», nos pregunta. «Y tiene mala pinta la recuperación, ¿verdad? Todavía tardará en volver, ¿eh? ¿Puede jurármelo? ¿Podría venir usted esta noche al hotel y cogerme la mano mientras duermo? A veces sueño con una sombra de brazos musculosos que viene a agarrarme y que, desde el umbral de la puerta, murmura: "¡toma! y ¡vamos!"».