¿Estamos locos o qué?
Más de 70.000 personas fueron a ver a Cristiano Ronaldo estarse quieto
Si no estuviste en el Bernabéu o no lo viste por la tele... ¿en qué mundo vives?

Setenta y cuatro mil novecientas noventa y nueve personas (una estaba por error, creía haber ido al funeral de Michael Jackson) y una buena porción de periodistas asistieron en el Santiago Bernabéu a la presentación de Cristiano Ronaldo como jugador del Real Madrid.
Además, millones lo vieron por la tele. Menos mal que ayer no estalló Garoña o comenzó la tercera guerra mundial, porque hubiera dado igual.
En cuanto al acto, como éxtasis colectivo, fue irreprochable. Como espectáculo, se le pueden poner pegas. Aparte de obligar a Alfredo Di Stéfano y a Eusebio a estar varias horas a la intemperie (cuando deberían haber estado jugando al dominó y mirándole el culo a sus respectivas enfermeras), la aparición final de Cristiano fue de lo más decepcionante. Ni llevaba el 7, lo que habría dado morbo a la cosa, ni levitó, ni multiplicó panes y peces, ni tan siquiera se marcó un moonwalk.
«En el fondo, es un muchacho normal», nos comentó Florentino Pérez. «Un chico tímido, cuyas únicas aspiraciones son follarse todo lo que se mueva y comprarse una isla. Y ahora disculpen, tengo que volver con mi grey.»