Santiago Fernández
¡Extra, extra! Un estadio se llena para ver a un futbolista que no juega ni canta
Si aún existieran los voceros de periódicos, como los que salían en las películas de los cincuenta, hoy gritarían muy alto la increíble noticia: «¡Extra! ¡Extra! “Noventa mil personas llenan un estadio para ver a un futbolista que no está jugando un partido”».Y la noticia continuaría así: «Un nuevo prototipo de la factoría Florentino, denominado CR9, un hombre que hace 3.000 abdominales y 1.500 flexiones diarias sin sudarla, que vende un millón de camisetas, tres tonelada de yogures Margarito –un poner– y cinco millones de pares de zapatillas deportivas niqueladas, y que, para colmo, juega muy bien al fútbol, ha enfervorecido a miles de aficionados que no debían de tener otra cosa mejor que hacer en una calurosa tarde de julio, a juzgar por la vacuidad del acto, si nos atenemos al hecho de que el protagonista no realizó ni un triste regate, ni tiró una sola vez a portería, ni cantó unos temitas de Madonna, lo cual, al menos, hubiera dado un sentido a tamaña concurrencia».
Decididamente, si Ortega y Gasset levantara la cabeza y leyera esta noticia, tendría que reescribir La rebelión de las masas, porque las masas, más que revueltas, están echaditas a perder. Y, para colmo, Camps sigue sin encontrar las facturas de sus trajes. Esto no hay sastre que lo arregle.