Más aventuras italianas
Benedicto XVI prefiere a Obama; pasa de reunirse con Berlusconi
El Papa da esquinazo al «Papi»
La Cumbre del G-8 tal vez no obtenga resultados espectaculares en lo que es la lucha contra el cambio climático o contra la crisis, pero está siendo excelente en calidad de vodevil. Benedicto XVI, que se reúne hoy con Barack Obama, está evitando desesperadamente encontrarse con Silvio Berlusconi. Este, no menos desesperadamente, intenta conseguir una reunión que alivie ante la opinión pública italiana las recientes críticas de los obispos. Pero el Papa no quiere que le vean con «el Papi».
«Con todos los respetos», dice Berlusconi, «a mí me la pela quedar con Su Santidad. Tengo mejores cosas que hacer. Yo lo que quiero es la foto. ¿Qué más le da a él? ¿Su rollo no es perdonar y todo eso?»
«"Nuestro rollo" es estar con el poder», contestan en la Santa Sede. «Y, de momento, Berlusconi está acabado. Y no sólo eso. Su Santidad teme que, en pleno ataque de priapismo, ese viejo chocho le confunda con una velina.»
Un temor comprensible si se recuerda el poco conocido «incidente Clinton», oculto escándalo sucedido en la época de Juan Pablo II, a causa de una lamentable confusión entre las expresiones «vicario» y «becaria».