Halla unas ruinas etruscas al cambiar el parquet del piso
El propietario, puteado: «Ahora, fijo que se me alargan las obras hasta invierno»

Lo que tenían que ser unas sencillas reformas domésticas de una semana se ha convertido en una excavación de unos diez años previstos de duración. Hasta aquí, muchos se preguntarán: «¿Y dónde está la noticia?», recordando sus propias experiencias en el campo de obras en la cocina o remodelaciones de baño que se alargaron hasta tener instalados en casa al albañil y el zopenco de su hijo durante dos lustros. En efecto; lo chocante de la noticia no radica en la inconveniencia de esta excavación, sino en su causa: el hallazgo de una colonia etrusca bajo el parquet flotante de una vivienda, entre un segundo y un primer piso de la calle Orbegozo, en Cádiz.
Cómo una ciudad completa ha podido aparecer entre dos plantas de un bloque de viviendas es un misterio que el propietario afectado, Manuel Reboñiga, achaca sólo a su mala suerte. Los arqueólogos más audaces, no obstante, apuntan a la ocupante del piso inferior, una tal Aurelia Constantina, jubilada de edad incierta aquejada de síndrome de Diógenes, con quien no se ha podido contactar aún, pero que, según la información del catastro, podría haber estado acumulando basura en su casa desde tiempos de los Reyes Católicos, o antes. Muchos científicos se han interesado en excavar aún más hondo bajo el, a este paso, irreemplazable parquet del señor Reboñiga, seguros de encontrar restos de grandes dinosaurios e incluso fósiles precámbricos, antes de tocar el estrato en el que habita la tal doña Aurelia. Otros, como el doctor W. Dyer, de la Universidad de Miskatonic, Massachusetts, advierten de que despertar a la anciana, a la que él se refiere como «la aglomeradora primordial», podría encender la ira de fuerzas telúricas inimaginables. Estos americanos... ¡qué poca seriedad y qué falta de rigor científico!