Hannah Montana adora a Satán
Conmoción en los USA por las fotos de la actriz Miley Cyrus celebrando un sacrificio ritual durante una misa negra

De rodillas y vestida con una vaporosa túnica blanca: no pocos habrían pagado su peso en dientes de oro por ver una foto así de Miley Cyrus, la actriz tras el personaje estrella de Disney Channel, Hannah Montana. Pues bien, si no les importa que la túnica aparezca empapada de sangre y ella sostenga un cuchillo ceremonial en una mano y un corazón humano aún vivo en la otra, el diario ultraconservador Bigot Today ha cumplido sus deseos. Los Estados Unidos siguen en estado de shock ante las infames fotografías que desde ayer presiden todos los kioscos del país. Michael Milksugar, executive consultant del canal Disney, anticipó a la prensa que esta revelación obligará a la cadena a tomar decisiones: «No podemos convertir en modelo de conducta para nuestros hijos a una persona que sostiene órganos vitales en sus manos sin respetar las más fundamentales normas de conservación de tejidos». Donna Arizona, diseñadora de producción del show de HM, se mostró estupefacta: «Podría pasar por alto lo del rollo black metal, aunque me parece un giro innecesario en la línea estética que le estábamos dando al programa... ¡Pero lo de la túnica blanca, como en pleno hippie revival! ¡Por Dios, ¿es que aún estamos en 2007?!», exclama, tirándose de los pelos.
Sin embargo, no todo ha sido incomprensión: los fans acérrimos de Hannah Montana se dividen entre los que ya se han apuntado a la secta demoníaca del barrio, o han formado su propia iglesia macabra, y los menos tontos, que sospechan algún interés político tras la campaña de desprestigio a la novia de América (ahora llamada «novia del Maligno»). «Todo empezó con aquellas declaraciones de Hannah en la tertulia de Larry King, cuando le preguntaron por la guerra de Iraq y ella respondió, en un alarde de capacidad de análisis, que todos los hombres deberían vivir en paz y amor», recuerda Carla Zits, presidenta del club de fans de HM en Jokelville, Minnesota. «Ya entonces el Bigot Today, que es pro-cualquier-invasión, interpretó esa afirmación como una apología de la pederastia». ¿Es Hannah Montana víctima del fanatismo de unos fachas autorreprimidos? Probablemente, todos lo somos.