El plató donde grabaron lo del hombre en la Luna estaba en Marte
Un permiso de rodaje emitido por las autoridades marcianas revela el fraude: «Un hombre en la Luna... ¡Pura ciencia ficción!»

Lo de pisar la Luna fue un farol. Una osada maniobra de Estados Unidos en el fragor de la carrera espacial contra la URSS. Muchos escépticos han intentado demostrar que la NASA no dispone ahora, ni mucho menos en 1969, de los conocimientos o el equipo capaces de superar las enormes barreras naturales que impiden colocar a un terrícola en la Luna: era y es una fantasía, una quimera, un imposible. Por eso Washington pidió ayuda a su antiguo aliado, la civilización prosopotectónica de Marte, que amablemente cedió unos estudios de televisión en el Planeta Rojo, donde, aprovechándose de sus condiciones atmosféricas y con la ayuda de algunos retoques, se fraguó la mentira.
Debemos el descubrimiento al doctor Plymouth Pennywedge, uno de esos incansables buscadores de la verdad, conocido por sus tesis sobre la imposibilidad de que una bandera ondee en gravedad reducida, o que las sombras se alarguen en la Luna en el mes de julio; un héroe que no vacila en rebatir las fantasmadas de los físicos más brillantes de la NASA con su modesta titulación de instalador de aires acondicionados por la escuela nocturna de Las Vegas. La recompensa le llegó después de cinco años infiltrado en Cabo Cañaveral como mozo de la limpieza. El pasado domingo, ordenando unos archivos, descubrió la prueba definitiva: un permiso de filmación de exteriores emitido por la burocracia marciana. El legendario plató, por fin, había sido localizado: en Marte, ¡lejos de cualquier curioso! Se confirma así que Estados Unidos nunca fue tan poderoso como aún quiere aparentar.
Pero quedan investigaciones pendientes. Pennywedge revisa aún los documentos audiovisuales, buscando probar su última hipótesis: ¿por qué llevar actores humanos al plató de Marte, con lo caro que habría costado el viaje? ¿Por qué no usar actores locales? ¿Son realmente humanos los seres que saludan y bailan dentro de las escafandras? Sin duda, la verdad no escapará a la mente despierta de los que buscan la verdad y la publican en sus páginas web alojadas en Geocities. Bravo por vosotros.