Aznar, ingresado de urgencias en Cerdeña al reventarle un abdominal superior
Forzó demasiado los músculos haciendo posturitas en la playa

Ana García Obregón. Gregg Valentino. José María Aznar. Todos ellos tienen ahora algo en común: la historia les recordará por la explosión involuntaria de alguna parte de sus cuerpos. A Anita, como es sabido, le reventó un pecho en un avión; a Valentino, culturista demencial de fama internetera, le explotó un bíceps hinchado a base de esteroides. El caso del ex presidente es más parecido a este último, pues comparte con él la vigorexia nerviosa, enfermedad que ya le afectaba mientras estaba en el cargo (sirvan de prueba los famosos «10 kilómetros en cinco minutos», de los que se jactaba ante Bush; así como los «2.000 abdominales al día» que comentó su entrenador personal el año pasado). Pero el golpe de gracia de la enfermedad lo encajó Aznar ayer durante su veraneo en Cerdeña, cuando una de las pastillas de su «tableta de chocolate» (músculo recto abdominal, en jerga médica) reventó mientras el ex presidente clavaba la sombrilla en la playa de la Vongola, en una postura forzada para lucir tipito.
Don José María fue ingresado de urgencias en el Hospitale Dei Sacri Fetuccini, donde le cosieron el abdomen y se le practicó una transfusión sanguínea. Su señora esposa, Ana Botella, tuvo que ser atendida también por lesiones en un ojo al recibir el impacto de un jirón fibroso disparado por la explosión, parecido a un pedazo de tapa de mojama.
El ex presidente Aznar permanecerá en el hospital unos cuatro días, si no surgen complicaciones. «Lo que será sorprendente», comentó el director del hospital, «si no se resigna a estar tumbadito en la cama y deja de levantarse a hacer flexiones cada dos por tres, sudando a chorro y murmurando entre dientes “debo ser fuerte, debo salvar España”». Aznar se salvará de esta... pero no estará curado, ni mucho menos.