Nunca preguntes a Hillary Clinton por su esposo
La Secretaria de Estado americana casi declara la guerra al Congo cuando un estudiante le preguntó la opinión de Bill
Hillary Clinton la lio parda en el Congo (o, hay que admitirlo, más bien se la liaron). En un encuentro con ciudadanos congoleses, un estudiante le preguntó por la opinión de Bill Clinton sobre un acuerdo comercial del país africano con China, y allí se montó la de Dios es Cristo.Tras unos segundos de tenso silencio, Hillary contestó con otra pregunta: «¿Que quieres saber cuál es la opinión de mi esposo? ¿Que quieres saber cuál es la opinión de mi esposo? ¡Mi esposo opina que el sexo oral es mejor que la penetración! ¿Y sabes lo que opino yo de mi esposo? ¡Que es un fatuo y gordo sátiro gilipollas! ¡Yo soy la jodida Secretaria de Estado, y no mi jodido marido! ¿Quieres saber mi opinión, capullo? Agradece que soy muy diplomática, porque si no te partiría las piernas.»
Todo se aclaró cuando la traductora, después de una pausa embarazosa, y consciente de que había cometido la cagada de su vida, le dijo a Clinton que no, que se había equivocado, que el estudiante preguntaba por la opinión de Barack Obama. «Es que no distinguimos mucho entre presidentes de Estados Unidos, ¿sabe usted?»
No ha trascendido si Clinton contestó, lo cierto es que a la traductora no se la ha vuelto a ver.