Rajoy, desde el chiringuito: «Zapatero es un inquisidor»
«Y lo que más me jode no es que persiga al Partido Popular, sino que me reviente las vacaciones», dice el líder popular mientras se toma un tinto de verano

Mariano Rajoy rompió su silencio. Apenas una semana después de que Cospedal denunciara supuestas escuchas ilegales a miembros de su partido, Rajoy apoyó y rubricó las palabras de su secretaria general. El hombre se ha tomado su tiempo, pero es que está en la playita.Rajoy pasó revista a todos los casos que afectan al PP y que, en su opinión, demuestran la persecución contra los suyos dirigida por un supremo inquisidor: el presidente del Gobierno. «¿Qué es lo próximo que nos harán?», clama Rajoy. «¿Ponernos un sambenito y pasearnos en burro por las ciudades? En ese caso, por favor, que el sambenito de Camps sea de marca, porque si no luego se pone pesadísimo.»
«Reconozco, dos cervezas y dos cocacolas, por favor», nos dice Rajoy, al tiempo que pide la comida en el chiringuito en el que nos atiende, «que parece un poco exagerado decir que Zapatero sea, al mismo tiempo, un inútil que ni puede atarse los cordones y una persona capaz de dirigir una hábil y maquiavélica conspiración. Pero todo es cierto. Póngame una de gambas, camarero».
Puestas las gambas, Rajoy prosigue: «¿Cómo se explica, si no, esa enorme cantidad de casos en los que dirigentes de mi partido se han forrado, y no sólo no me han dicho nada, sino que encima no han tenido ni un detallito? Sí, calamares también, gracias. ¿Cómo se explica esa persecución contra Rita Barberá, una mujer intachable, y un pulpo a la gallega, por favor? ¿Cómo se explica que a los cargos de Mallorca les detuvieran como si fueran... qué sé yo, políticos? ¿Y cuál es el papel de esa misteriosa y joven hacker? »
«Eso es de Millenium», decimos.
«Ah, perdón, es que lo estoy leyendo y me está entusiasmando. Pero, dígame, ¿hay o no hay conspiracion contra el PP? ¿Y por qué todo ha pasado, casualmente, ha ha, deje que me ría, JUSTO EN MIS PUTAS VACACIONES? ¿Aquí hay tomate o no hay tomate?»
«Sí hay tomate», aclara el camarero.
«Pues, entonces, pónganos una ensalada mixta», concluye firmemente Rajoy.