Jubilus
Las escuchas al PP buscaban psicofonías
El ministro de Interior confirma que se colocaron micrófonos, pero sólo funcionaban por la noche
En su comparecencia Rubalcaba explicó que un mensaje anónimo procedente de la calle Génova les puso tras la pista de extraños fenómenos que atemorizaban a los empleados de la sede del PP en cuanto se hacía de noche. Con el único fin de averiguar qué estaba ocurriendo se dio la orden de instalar un sistema de escuchas.Después de dos semanas de seguimiento se confirmó que, en efecto, algo raro estaba pasando. Las grabadoras registraron balbuceos dolientes e ininteligibles que de inmediato se asociaron con Fraga, pero como éste, según fuentes de la misma Génova, sigue vivo, tuvieron que continuar indagando hasta descubrir que la sede del PP había albergado en tiempos de la República una academia de payasos que, presos del pánico por el alzamiento, decidieron disfrazarse de falangistas. Por lo visto, la CNT les envío una caja de cartuchos de dinamita con apariencia de puros (lo que no deja de ser sorprendente porque, si en algo están de acuerdo los historiadores, es en el escaso sentido del humor que la CNT mostró durante la contienda). Todo apunta, pues, a que los espíritus de los mencionados payasos tienen dificultades para encontrar la luz.
Preguntado Rubalcaba acerca de si, además de los fenómenos paranormales citados, se pudieron registrar conversaciones secretas de destacados miembros del PP, respondió que no, que él había escuchado todas las cintas y lo más comprometedor que llegó a oír fue un chiste de dudoso gusto sobre Leire Pajín (basado en un grosero juego de palabras con su apellido) y un comentario sarcástico de la secretaria general de los populares relativo a la caída de pantalones que tiene Soraya; éste algo más gracioso, sonrió el ministro.