Crean un anuncio que te mata a los siete días si no compras el producto
Wank & Pharnlope se alían con el espíritu cabreado de una niña muerta para revolucionar el mundo de la publicidad

Publicidad y muerte siempre han sido conceptos cercanos. ¿Quién no ha intentado el suicidio después de ver un spot de Pascual, Kinder o Danone? ¿Quién no ha sentido la tentación de entrar en un plató de teletienda con una recortada y hacer del mundo un lugar mejor? Sin embargo, ha sido un pequeño despacho de publicistas de Liverpool el que ha cambiado el enfoque del binomio propaganda/violencia, convirtiendo al consumidor en víctima.Wank & Pharnlope son los típicos publicistas de la generación Macintosh: sus anuncios no se entienden, esnifan hasta el Vim del lavabo y cobran cifras demenciales por vender basura abstracta. Pero su nueva campaña les ha rescatado de la vulgaridad. «Nos dio la idea una película que se parecía mucho a The Ring. No era The Ring. Pero, bueno, como si lo fuera: otra japonesa de miedo en la que el monstruo es una niña sucia en camisón con el pelo pegado a la cara», resume Wank. «El caso es que esa película resume todo el proceso», explica Pharnlope: «El consumidor ve un vídeo incomprensible o recibe cualquier otro mensaje oscuro. Esto ya sabemos hacerlo. A partir de ahí, el consumidor lo ignora, pero está marcado. Se le da un margen de tiempo, y, si no hace lo que se le pide (o sea, comprar el producto), muere de un modo horrible.»
Pero realizar la propuesta no sería fácil: matar a los espectadores uno por uno no es barato, ni legal. «Necesitábamos un espíritu vengativo que pudiera aportar su know-how al proyecto.» Wank se refiere, por supuesto, a alguna de esas putas niñas muertas rencorosas que proyectan sus frustraciones en los vivos inocentes, tan comunes en el cine de terror. Así que montaron un casting con varias de ellas, y la elegida fue una tal Miyako Onryo, de 10 años, ahogada en la bañera en 2002. Ella aportó el retorcido imaginario con el que W&P compusieron un spot de veinte segundos.
Lo hemos visto. No se entiende ni jota. No sabemos ni qué anuncia. «Claro, es que, si se supiera a la primera de qué va, no tendría gracia. Por ahora buscamos un efecto viral; luego, con la fase del pánico, se notarán los resultados», nos explican. «Ustedes salgan a la calle, compren sus cosas, y en siete días veremos si han acertado.»