Plan antiterrorista del Gobierno contra el tabaco
El anunciado endurecimiento de la ley deja indiferentes a los fumadores: «Al precio que va la cajetilla, tendré que dejarlo igual», dice uno

«No sabemos si acabaremos con la crisis o con la gripe A, pero, con el tabaco, acabamos seguro», afirma confiada Trinidad Jiménez.La ministra de Sanidad cree que la sociedad está madura (¿maduros para que nos coma quién?, diría Mafalda) para que se prohíba fumar en todos los espacios públicos. «Y si no está madura, va a madurar echando leches», añade. Es decir, que se está pensando ampliar la Ley Antitabaco.
De momento, los hosteleros no han recibido la noticia con la madurez esperada.«Estamos de acuerdo con que fumar es malísimo», dicen, «pero creemos que la ministra debería mejorar su timing, porque, para vaciar nuestros bares, ahora mismo no necesitamos ayuda». Bueno, en realidad han dicho esto, pero añadiendo varias palabrotas que no vamos a poner aquí por respeto al decoro.
Puede que las declaraciones de la ministra se queden sólo en un globo sonda, porque, en plena crisis, enemistarse con los fumadores (que no conocen otra fidelidad que la de su humito y su tosecita con esputitos negros) y perderlos como votantes sería peliagudo. «Si me quitan mi pitillito diario, que no cuenten con mi voto», ha dicho Zapatero. «Pero, José Luis», ha objetado Jiménez.... «¡Ni José Luis ni hostias! ¡Dame fuego!»